IMPACTO
AMBIENTAL DE LAS ESTACIONES DE ESQUI
Las
estaciones de esquí alpino suponen la transformación
radical de un ecosistema de alta montaña,
cuya característica principal es la combinación
de fragilidad y belleza natural. Los altos valores
paisajísticos que se dan en la alta montaña
combinan alta naturalidad, singularidad y rareza,
configurando unos sistemas insustituibles y cada
vez mas escasos.
La
Tierra presenta relieves espectaculares y formaciones
geomorfológicas de gran interés didáctico
y científico, con signos del modelado glaciar
y periglaciar (acumulaciones morrénicas,
suelos de tundra...). Los suelos son maduros, pero
poco desarrollados dadas las condiciones limitantes
del clima, lo cual determina su fragilidad. Se
han formado tras procesos extremadamente lentos,
de miles de años de duración, por
lo que su reposición es practicamente imposible.
Contribuyen decisivamente a la regulación
hidrológica.
Desde
el punto de vista de los sistemas hidrológicos,
en los ámbitos de montaña se generan
la mayoría de los recursos hídricos
que quedan regulados naturalmente tanto por los
suelos como por los acuiferos y por la nieve. Las
lagunas, charcas y las corrientes superficiales
de agua son de gran calidad, muy vulnerables
a cualquier contaminación derivada de la
acción antrópica.
La
flora y fauna de alta montaña es de alto
valor, con presencia de numerosos endemismos asociados
al aislamiento. Se sustentan sobre frágiles
equilibrios, de los ucal se deriva una elevada vulnerabilidad.
La flora contribuye a la protección del suelo
y el substrato y presenta una alta madurez con
una dificil reconstitución artificial.
Una parte de la cobertura vegetal esta asociada
a unas formas de pastoreo secular, cuyo abandono
esta suponiendo un deterioro de los pastizales.
El
paisaje de montaña se caracteriza por su
alta calida con la presencia de vigorosos relieves,
circos glaciares, arroyos de montaña, cascadas,
praderios y lagunas. El paisaje totalmente natural
de alta montaña da paso, progresivamente,
a un paisaje humanizado en el fondo de los valles
en que tradicionalmente ha existido una alianza
armoniosa entre hombre y naturaleza.
En
resumen, la alta montaña constituye un territorio
de gran calidad y riqueza que, sin embargo, presenta
una gran fragilidad ante cualquier agresión.
La belleza de estos paisajes y sus valores
(grandiosidad, pureza, calma, regeneración...)
son utilizados como señuelo para
promover un modelo de desarrollo que, paradojicamente,
acaba destruyendo esos mismos valores.
Este modelo de desarrollo esta basado en la construcción,
hasta el punto de que las instalaciones
de esquí se estan convirtiendo en
los últimos años en una mera
excusa para realzar las ofertas inmobiliarias
con una oferta de ocio -el esquí- que supone
para algunos un deporte de prestigio social.
Por
esta razón, el impacto ambiental del esquí
alpino tiene que ser considerado en su conjunto,
esto es, con las construcciones asociadas, cambios
urbanísticos, nuevos viales, aumento del
tráfico, etc.
(Para
saber más: Enlace
al documento de los Ecologistas de Aragon, sobre
el impacto de las estaciones de esqui)